Cuándo habla un bebé: primeras palabras

Cuándo habla un bebé

¿ Cuándo habla un bebé? es una de las preguntas que nos ronda por la cabeza a las madres mientras vemos crecer a nuestro hijo o a nuestra hija. Nos preguntamos con frecuencia cuándo ir al logopeda o terapeuta del lenguaje, si debemos corregir lo que dice mal, cuándo corregirle o por qué mi bebé habla peor que los demás de su edad.

Cuándo habla un bebé

Desde el vientre de la madre el feto escucha el ambiente en el que probablemente vivirá al nacer. Distingue el timbre de la voz de la madre, la entonación del idioma y las vocales llegando incluso a diferenciarlo de otros. De este modo su llanto se acopla a la entonación del idioma materno. Así que a la pregunta de cuándo habla un bebé, podemos responder que desde el mismo momento de su nacimiento.

Después, hasta el año, el bebé estará muy ocupado intentando comprender en qué consiste el mundo en el qué ha nacido. Comprobará qué pasa a su alrededor según los gestos o sonidos que él haga. Y, por supuesto, explorará el espacio, aprenderá a reconocer caras… En fin, se desarrollará en otros aspectos también. A nivel articulatorio comenzará a jugar con sus cuerdas vocales, sus labios, su lengua, sus mejillas e intentará imitar lo que escucha. Aún es probable que no dé significado real a los sonidos que va diciendo.

Por tanto, como intuías, los famosos ‘ajjjjoooooo” no significan nada. El bebé no nos está pidiendo ajo ni considera que es un alimento que él o ella necesite para sobrevivir en ese preciso instante. Pero, por favor, no se lo digas a las abuelas y deja que disfruten de su momento.

A partir del año ya comprende órdenes algo más complejas, algunos adjetivos y comienza a usar la palabra-frase. Sí, cuando tu bebé te suelta un “pa” por pan, no te quiere decir “mamá, mira, eso es pan ” o “hace falta comprar el pan”. En realidad es un “quiero pan” o “dame pan”. Porque sí, porque aprendemos el lenguaje cuando nos damos cuenta de que nos sirve. Descubrimos que gracias a poder unir sonidos conseguimos cosas. (Nota: algunos llevan esta habilidad al extremo cuando se hacen adultos. Seguro que te ronda más de un ejemplo por la cabeza).

El habla del bebé de dos años

Con dos años de edad, el lenguaje del bebé da un salto significativo y empieza a adquirir más vocabulario muy rápidamente. También construye frases más complejas de tres palabras o más. Sin dud,a lo que más nos llama la atención es la simplificación al repetir las palabras que oyen. Obviamente aquellos fonemas que aún no distinguen o no son capaces de articular, los sutituyen por otros. También vemos que dice las últimas sílabas de la palabra u omite alguna sílaba intermedia. Por ejemplo, leche puede pasar a ser “eshe”, silla a “iya” y plátano a “pato”. Seguro que ahora mismo puedes recordar alguna de estas simplificaciones de tu propio hijo o hija.

La razón es que aún su memoria de trabajo no es tan eficiente como la de los hablantes más avanzados. Así que a los bebés aprendices no les queda más remedio que quitar sílabas por aquí y por allá. ¡Cada uno tiene sus recursos! Esta memoria es también la que restringe la cantidad de frase que pueden recordar, una vez la han escuchado. Así que si, por ejemplo, les hablamos así: “¿Me dices dónde está tu naricita? ¿Quieres un poquito de tomatito? ¿Quieres ir a casa de la abuelita?” probablemente aparezcan un montón de “itos” e “itas” para referirse a distintas palabras.

Es también alrededor de esta edad cuando en las escuelas infantiles (o escoletas o kinder) comienzan las preocupaciones al comparar al bebé con el resto de sus compañeros.

¿Debo corregir a mi bebé?

¿Has adivinado cuál es la primera corrección? Efectivamente, los primeros que debemos corregirnos somos nosotros cuando hablamos al bebé: si empleamos diminutivos todo el tiempo, les complicamos el aprendizaje de las palabras. Ya sabemos que su memoria aún no está desarrollada, así que le ayudarás diciendo abuela en lugar de abuelita o tomate, en lugar de tomatito.

Aún debemos aplicarnos otra corrección: para que aprenda sus primeras palabras, llama a las cosas por su nombre: un pájaro no es un pipi o un pío-pío, es un pájaro. Incluso puede ser una paloma, un gorrión o una urraca. Del mismo modo, un perro no es un guau-guau, ni dormir es mimir. Esto no significa que si usas estas palabras, tu hijo no vaya a aprender nunca las “verdaderas”. Sino que si tiene alguna dificultad o va un poco más despacio de lo que te gustaría, estas palabras-onomatopeyas no ayudan. Si le nombras las palabras tal y como son le estás tratando con la inteligencia que sabes que tiene y aumentas su vocabulario de manera natural.

Incluso aunque sus primeras palabras o gestos no tengan sentido, se lo puedes dar. Así ya le estás inculcando el valor instrumental del lenguaje y comprueba cómo le suenan sus vocalizaciones al adulto, a qué palabra se parecen. ¿Estáis esperando el tren y dice algo como “ata ata”? Pues a darle significado: “¡Sí, un tren, viene un tren!”

¿Y os acordáis de cuando el príncipe Guillermo se agachaba para hablar con sus hijos? Pues tú no vas a ser menos. Háblale a su altura, agachándote o cogiéndole en brazos. Así verá tus expresiones al hablar, cómo se mueven tus labios, tu lengua, cuando articulas. Hazle así partícipe de tu comunicación. Se sentirá que cuenta, respetado y uno más de la familia.

Por supuesto háblale mucho desde que nace. Juega, canta, lee cuentos. Deja también que le hablen, le canten y cuenten otros, sobre todo los abuelos. Ellos aportan valores diferentes aunque no estemos de acuerdo con ellos al 100%. Investiga sus intereses y aprovéchalos. Es la manera de acercarnos a ellos. Si ya empleas signos para bebés le estarás facilitando un apoyo visual importante a esa cadena de sonidos que aún no comprende muy bien. Además de que a tu hija o tu hijo le cuesta menos manejar sus manos que coordinar su voz, su lengua, sus labios y sus mejillas.

Pero volvemos a las mismas… ¿ Cuándo habla un bebé? ¿Debo corregirle a él?

Sí, debes corregirle pero de manera indirecta. Tu hija te dice una palabra y tú le muestras cómo se dice bien, sin obligarle a repetir ni insistir en ello. Es lo que llamamos modelar porque tú le das el modelo correcto. Para muestra, un botón:

Cuándo habla un bebé

Habría que tener en cuenta otros factores como si con dos años toma comida triturada aún, si existe más de un idioma en la familia o si no se quita el chupete de la boca durante todo el día. Además, sería necesario descartar otros factores como una audición deficiente (por un tapón o por cualquier otro motivo), alguna alteración del desarrollo, etc.

¿Cuándo preocuparte? Probablemente tu entorno y tú misma te des cuenta de que algo no va bien. Compruebas que no son solo algunos niños los que hablan mejor que tu hijo, sino prácticamente todos los de su edad que conoces. O que la maestra note algo diferente y te lo diga. No te fijes solo en los fonemas que no dice. Comprueba que comprende lo que debe comprender a su edad. Si buscas en internet, tienes un montón de tablas sobre el desarrollo del lenguaje. Comprueba su expresión también. Una vez que el resultado de tu primer screening te ponga en alerta, pide que le hagan una valoración. Es posible que te derive el pediatra. Si no, busca un logopeda y lléva a tu hijo o hija a que lo valoren. Es mejor prevenir que curar y no temas ser pesada.

Si, en cambio, aún conoces a algún niño o niña que presenta un lenguaje similar al de tu bebé o que los resultados de tu búsqueda informal en internet no son claros, puedes relajarte de momento.

Conclusión

Cuándo habla un bebé está claro: desde el momento en que se desarrolla su audición dentro del vientre materno alrededor de la semana veinte de embarazo. Sus primeras palabras estarán influidas por el ambiente y por cómo nos dirijamos a él.

Para ayudarle debemos comprender su proceso y evitar corregirle de manera directa. Además, es importante que utilicemos las palabras correctas en cada momento y no las sustituyamos por otras: no porque nos parezcan más fáciles de articular serán mejores.

Y hasta aquí llega este artículo. ¡Espero que te sea de utilidad!

Acerca de Monstruua

Madre de dos, esposa de uno. Bloguera, asesora de lactancia y aprendiz de la vida.
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6 comentarios

  1. Es un artículo fantástico. Muy muy bien explicado y con consejos muy útiles.

  2. Madre mía! De esto algo sé. De gente que cree que un retraso en el lenguaje es síntoma de enfermedad o lo problema neurológico o, peor aún, que es “tontito”.
    Lo mejor, ante la duda es pedir una valoración del logopeda.
    Pero que nadie etiquete a tu hijo, que no te preocupe. No le pasa nada, solo necesita ayuda y algo de tiempo.

    • Sí, asociamos hablar antes con niño o niña inteligente. Así que tener algún retraso en el lenguaje ya se asocia a una inteligencia más baja. Hay mucho desconocimiento sobre el tema.

  3. Ojalá hubiera leído esto cuando mi mayor era pequeña, me habría ahorrado un proceso de aprendizaje largo en el que la pobrecita fue mi conejillo de indias.

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