Cómo ayudar a tu hijo en la adaptación al colegio

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La adaptación al colegio

Tu hijo o tu hija empieza la adaptación al colegio este año porque cumple los 3 años entre enero y diciembre. Puede que tu niña sea de enero o que tu niño sea de octubre. Puede que el colegio donde irá les permita empezar una hora o al día o puede que no. Es decir, quizá tengan el horario escolar completo desde el primer día que entraron. Puede que tu hijo haya estado antes en la guardería escuela infantil o puede que no, porque se haya criado en casa hasta ahora. Puede que acabe de tener un hermanito hace poco o puede que no. Y puede que tenga una referencia cercana del cole: una hermana mayor, un padre muy implicado que pase tiempo en el cole o que sea profe… O puede que no.

El carácter de tu hijo o hija, todos los factores anteriores y alguno más, influyen para que tu peque lleve mejor o peor la adaptación al colegio.

Mi hijo lleva mal la adaptación al colegio. Y yo también.

Si la lleva bien, seguramente no leas esto. Pero si no, es posible que la angustia de todos se manifieste de distintas maneras. Lo más común es que verbalice que no quiere ir al cole y/o llore al entrar por las mañanas o incluso la tarde anterior.

También puede que vuelva a hacerse pis aunque su control de esfínteres estaba más que superado. O que se despierte más por las noches. Que te reclame y no quiera separarse de ti durante el día. Que quiera dormir contido durante toda la noche. Que la frecuencia de las rabietas aumente. Que esconda las cosas del cole. Que… vete tú a saber. Al final, cada uno lo manifiesta de una manera.

Pero claro, si nuestros hijos llevan mal la adaptación al colegio, las madres y los padres no íbamos a ser menos. No es simplemente que debamos recargar más a menudo el container de paciencia. Ni que entremos en sus rutinas apretadas, muchas veces con prisas que no deseamos y aún no sabemos evitar. Ni que suframos sus manifestaciones al ir al colegio. Es mucho más. Implica recordar todo lo que tienen que llevar y cuándo: que si ahora los libros, en la otra semana el babi, el miércoles día de la fruta (este curso les pongo 3 veces a la semana fruta: palabrita de madre real), el martes devolver el libro de la biblioteca de clase… Después llegan los avisos: marcar todo y poner cintas para colgar la ropa, no se traen chuches para los cumples, los avisos de lo que sea en la Secretaría, que tiene un horario reducido y determinado, etc.

Si tienes más de un hijo, la cosa se complica. Si tienes una cabeza tipo Dory, la cosa no mejora. Si eres madre o padre soltera/o, la cosa se vuelve difícil. Si trabajais los dos, la cosa os puede volver locos. Vamos, que el trabajazo de los profes es mucho, de acuerdo, pero el que tenemos que realizar en casa los padres, también.

Qué puedo hacer para ayudarle en la adaptación al colegio

Dicho lo cual, podríamos entrar en una espiral de terror mientras corremos en círculo gritando y con los brazos en alto.

Pero NO.

Somos padres y madres competentes: buscamos recursos por internet, en los grupos de WhatsApp y preguntamos a todo el que se nos cruza por delante. Y por eso os traigo estas fantásticas soluciones: no solo ayudarán a nuestro retoño, sino también a nosotros.

El cuento

¿A qué niño no le gustan los cuentos? Puedes comprar o buscar en la biblioteca alguno de estos 20 cuentos sobre el comienzo del colegio. Aunque pueda parecer que no, les ayuda mucho. Poco a poco va calando en ellos la idea de lo que se hace en el cole… Y de que volverás a buscarles, por supuesto. Mi favorito es el de La escuela, de editorial La Galera o el de Nacho va al colegio, de Edelvives. Pero para gustos colores.

El teatrillo

Esta es mi opción preferida. Permite personalizar la situación al máximo y que el niño los recree luego a su aire. ¿Qué necesitas?

  • Un muñeco que represente a miembro de la familia. Puedes ser clicks de Playmobil, marionetas de dedo, muñecos que tengáis por ahí…
  • Algo que represente el cole. Y si no, podéis poner una foto o dibujarlo.
  • Algo que represente la casa. Lo mismo que el punto anterior.

Se tarda medio minuto en prepararlo. Si eres perfeccionista, quizá un poco más. Ahora que lo tienes listo, empieza la acción. Recrea la situación que vivas en casa al ir al colegio. En nuestro caso, es algo así:

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El pompero es el colegio. Tiré por la abstracción total, qué le vamos a hacer. La rubia tamaño niño soy yo. No es que sea bajita, es que no encontré por casa clicks de mujer adulta. Monstruuito, que comenzaba la adaptación al colegio, lo comprendió.

Cogí al click de papá y le moví mientras decía “adiós, decid adiós a mamá que se va a trabajar”. Y los clicks que los representaban decían adiós y me daban un beso. Después papá daba el paseo con ellos hasta el cole. Dejaba a Monstruuita, la hija mayor, y a Monstruuito con S., que es su profe. Y decían “adiós,  papá” y beso. Después de comer (ellos se quedan a comer), el click de mamá se acerca y los recoge y se van a casa. Y colorín colorado, este teatrillo se ha terminado.

La primera vez que se lo conté, Monstruuito escuchó muy atento. Acto seguido, cogió él los clicks y lo comenzó a representar él a su manera. Así, comprobé que se había enterado del argumento básico de la historia.

El corazón de mamá y papá

Para hacer la adaptación al cole, a veces les dejan llevar durante unos días objetos de apego. Normalmente, la semana de la adaptación pasa y nuestros hijos siguen llorando. Y para colmo de males, ya no les dejan llevar su peluche o su pañuelo o lo que lleven. Es una medida destinada a evitar peleas entre los niños o que pierdan lo que traen. Pero a nosotros, padres e hijos, nos hace polvo.

Pero… Hecha la ley, hecha la trampa. Siempre podemos meterles algo pequeño y plano que les quepa en el bolsillo del babi, o que puedan llevar colgado debajo de la ropa. Puede ser una foto de papá y mamá o de la familia: imprimes, plastificas con forro de pegar y listo.

En mi caso de madre real y con poco tiempo, simplifiqué aún más. Recorté un corazón de fieltro, le dibujé por un lado la cara de mamá, y por el otro la de papá. Perforé y le puse un cordón de lana. Esta técnica la puse a prueba con mis dos hijos. Funcionó mejor con mi hija mayor que con el pequeño, que no le hizo mucho caso. Pero como todas estas ideas con complementarias, ¿por qué no emplear todas?

Os dejo una foto de cómo quedó el invento:

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Como véis, no lo perforé de manera muy atinada. Así que até como pude el cordón de lana. Pero vosotros, oh padres y madres apañados dignos de Pinterest, podéis hacer auténticas obras de arte discretas y eficaces.

¿Nos ha funcionado?

Pues sí y no. O ninguno de los dos. Me explico:

Monstruuita pasó la semana de adaptación al colegio tan feliz. Iba contenta, le recogía contenta. Cuando comenzó a ir todos los días en el horario completo, empezó la adaptación REAL. Ya no quería ir al cole: tenía que ir todos los días y no, eso no le gustaba. Así que las tardes las pasaba llorando solo con pensar que al día siguiente volvía a ir al cole. Así que compré un cuento que, por cierto, no me gustó nada (error garrafal causado por los agobios de madre). Por tanto, lo fui adaptando a nuestra conveniencia mientras se lo contaba. Comprender el cuento y llevar el corazón de mamá y papá le ayudó bastante. Las tardes continuaban con el “mañana no quiero ir al cole”. Pero en cuanto le recordaba lo que pasaba en el cuento y que llevaría nuestro corazón en el bolsillo, le consolaba.

Con Monstruuito es distinto. Durante todo este curso ha venido conmigo a buscar a su hermana. O sea, que el cole ya lo conoce, no le resulta tan extraño. Además, siempre quiere hacer todo lo que hace su hermana. Así que, qué mayor placer que ir a su mismo cole. No sé si ha influido o no que hubiera acudido el año anterior a la guarde escuela infantil. La semana de adaptación la pasó tan feliz. Pero la segunda semana le costó más. Con él no ha funcionado el corazón, que le daba bastante igual. Sí le ha ayudado a comprender el teatrillo y el ver a su hermana en el comedor.

En cuanto a mí, el solo hecho de ver que alguna de las cosas que hacía funcionaba, me valía y me reconfortaba. Quieras o no, los padres lo solemos pasar mal, si ellos lo pasan mal. Y el poder consolarlos de alguna manera ayuda bastante. Así que cuéntame, ¿cómo habéis superado vosotros la adaptación al colegio?

 

Imagen: Isaac Boateng

Acerca de Monstruua

Madre de dos, esposa de uno. Bloguera, asesora de lactancia y aprendiz de la vida.
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4 comentarios

  1. Oye pues mola la idea del corazón! Y la selección de cuentos, muy atinada.
    Mi mayor se adapta cada curso sin problemas, simplemente refunfuña un poco la primera semana. El pequeño es otro cantar, tengo un puñado de canas nuevas cortesía de su primera semana. Espero que se adapte antes de que llegue la nieve, o me da algo jaja!

    • La idea del corazón me parece chula, sí. Y funciona a veces, ya te digo 🙂 La selección de cuentos ya sabes de dónde es :-p
      El pequeño… ¡Con calma! Que ya sabemos que cada uno somos como somos 🙂

  2. Hola…yo tengo mellizas y una,va,super feliz y la otra no quiere ir porque no esta mamá….y lo pasa de berrinche oenfadada..hasta tal punto que este viernes no quiso ni ponerse el mandilon ni merendar….y la profe es de las de “hasta que no te calmes no te hago caso”…. Y ya no se como explicarselo….porque es mencionarselo y decir…” mama..mama…mama…”

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