Ser pobre. Pero de verdad.

Quizá este post se aleje un poco de la temática general del blog. Pero no hace mucho, leía este artículo traducido sobre lo que es ser pobre. Creo que nunca he vivido una situación de pobreza extrema y creo que ese hombre tampoco. Sí he tenido la suerte de trabajar de cerca con la pobreza de un barrio de Madrid, con la pobreza oculta que nadie ve, de aquellos que se avergüenzan de pedirte ayuda, de los que están desheredados en una tierra que les trata como extraños, y en la que luchan por abrirse paso.
Ser pobre niño pobre
Foto con CC de Adam Jones
Si bien, el post está escrito por una persona de EE.UU., y las condiciones de vida son distintas a las de aquí en algunos aspectos, como son las distancias o la cobertura sanitaria, por lo que no entraré en todo lo que dice, porque es posible que ahí lleve razón.

Ser pobre es saber que tu hijo va a casa de sus amigos pero nunca se trae a los amigos a casa.

Supongo que el autor insinúa que se avergüenza de su casa, y de no tener espacio o alimento que ofrecer a los amigos de su hijo.
Sin embargo, yo creo que ser pobre es mucho más que no tener un techo donde alojar a tus hijos, o que tus hijos se avergüencen de ti, o que no tengan amigos con los que compartir sus vidas.

 Ser pobre es ir al servicio antes de ponerte en la cola del comedor escolar para que tus amigos te adelantes y no te oigan decir “el mío es gratis” cuando llegues a la caja.

El autor, supongo, se avergüenza de mostrar que su comida está subvencionada.

Pero yo creo que ser pobre es no tener comida que llevarse a la boca, ni subvencionada ni sin subvencionar. No poder adelantar a amigos, porque no tienes. No poder ir al comedor escolar, porque ni siquiera vas a la escuela (porque no hay recursos, porque eres mujer y un grupo de radicales no te deja, o porque es un lujo para ricos).

Ser pobre es vivir al lado de la autopista.

¿Por qué? ¿Porque es más barato al tener que soportar el ruido de los coches? Ser pobre, señor mío, es vivir en una chabola construida con la basura de otros, o tener que dormir en el coche, en un camping de manera habitual, o en casa de parientes.

Ser pobre es volver al coche con los niños en el asiento trasero, aferrándote a esa caja de cereales que acabas de comprar, pensando en cómo vas a hacer que entiendan que la caja les tiene que durar.

Ser pobre, señor mío, es comer el pan tostado del día anterior, nada de cereales. Y, a veces, no tener ni un brick de leche esa mañana.

Ser pobre son juguetes de marca blanca.

Ser pobre, son juguetes de segunda mano. O juguetes hechos con lo que nadie quiere, porque no queda más remedio.

 Ser pobre es saber que no te puedes dejar 5 dólares encima de la mesa cuando vienen tus amigos.

Repito, ser pobre es no tener amigos. O que no quieran ir a tu casa.

Ser pobre es que el colegio de tus hijos sea el de los libros de hace 15 años, el que no tiene aire acondicionado.

Ser pobre es que el colegio de tus hijos sea el que no tiene libros, ni pupitres, ni sillas. El que tiene un aula para niños de 5 a 16 años. El que no tiene ni para pagar al profesor.

Ser pobre es pensar que 8 dólares la hora es un chollo.

Ser pobre es no tener trabajo. O papeles en regla para acceder a él. O no tener ni un descanso al día o a la semana.

Ser pobre es un turno de noche con luz fluorescente.

Ser pobre es vender tu cuerpo ante la desesperación de que tu familia no pueda subsistir de otra manera. Y sin luz siquiera.

Ser pobre es vaciar la bañera en el váter.

Yo diría que eso es ser ecológico.
 

Ser pobre es parar el coche para coger una lámpara que has visto en la basura.

Pues yo no me considero pobre, y he hecho algo parecido. Yo lo llamaría reciclaje.

Ser pobre es no hablar con esa chica porque se va a reír de tu ropa.

¿O es ser inseguro?

Ser pobre es esperar seis horas en urgencias con un niño enfermo en brazos.

Ser pobre es que ese niño se muera porque no va a recibir atención médica.
 

Ser pobre es saber que no deberías gastarte ese dólar en lotería.

Yo lo llamaría administrar los recursos de manera inteligente.
El texto es más largo. Yo solo he cogido las sentencias que más me han llamado la atención o las que me parecía que no tenían razón del todo.
La pobreza de espíritu, además, es mucho más importante que la material. Existen personas que, por mucho que posean, siempre serán pobres, y siempre creerán que no tienen suficiente.

Acerca de Monstruua

Madre de dos, esposa de uno. Bloguera, asesora de lactancia y aprendiz de la vida.
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6 comentarios

  1. Qué tal, soy la traductora del texto. Me habéis recordado a aquella fase de mi vida tan entretenida en la que mis amigos me dejaron de llamar porque como cuando salía decía que no quería nada, ni cerveza ni cocacola, y sólo quería agua del grifo “dile que si es de botella no quiero”, me dejaron de llamar porque no podían creer que no me lo pudiera permitir. Eh, no es para tanto, se pueden hacer más amigos. No sabes cuáles ni cómo, porque no coincides con otra gente que no gaste dinero, pero seguro que se puede.

    También a una infancia de cenar mortadela. Pero oye, no te quejes que por lo menos había algo que cenar.

    El autor es novelista, y espero que millonario.

    Decir que ser pobre es no tener ni para comer, ni casa, ni luz, ni nada, provoca que cuando alguien no está muerto de asco en la calle se le niegue la ayuda, o la credibilidad. Hay niveles, como en todo.

    • Hola, Eugenia, ¡un honor tu comentario! Pues sí, está claro que hay niveles. La verdad es que mi post surgió de la sorpresa de conocer ese otro tipo de pobreza y supongo que comparé y no lo vi claro.

      Ahora estoy concienciada de que ser pobre también es tener una cultura básica, cenar fritos todos los días y no poder ir al cine o no poder llevar a tus hijos al zoo, si no es con ayuda.

      Gracias por compartir tu experiencia y por pasarte 🙂

  2. Hombre… yo creo que el autor de ese artículo tiene una vida marcada por su falta de recursos, siempre comparándose con quien tiene más que él. Y como bien tu dices, podría ser mucho peor. Podría ser pobre de verdad. Si yo comparo mi vida con quien tiene más que yo, también podría escribir un post de ese talante… pero creo que me conformo con lo que tengo.

    pd: también vacío la bañera en el wc….

  3. ¿Verdad? Incluso parte de mi infancia fue así también, y no considero que me haya criado en la pobreza!

  4. Oye, que tengo yo un montón de puntos de ese tipo de pobreza y yo creyéndome que era de clase media estándar. Lo de esperar 6 horas en urgencias (aquí es lo normal) y la de mi madre se nos vuelve a casa con cosas que ve en la basura…¡ahí hemos perdido hasta la cuenta!

  5. Un texto duro. No solemos hacer caso, o cerramos los ojos ante la pobreza que hay delante de nosotros mismos. Giramos la vista, cuando nos encontramos a alguien en situaciones extremas. Tanto material como espiritualmente. Pero mientras en el primer caso, podemos ayudar a cambiarla, en el segundo caso, es prácticamente imposible, porque esos "pobres de espíritu" no quieren cambiar.
    Besos especiales.

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