Crisis de valores

 

Crisis de valores
Otro grande de Banksy

Supongo que una no se da cuenta de la crisis de valores hasta que no lo vive en propias carnes. Tengo muy claro que, en cuando esté cansada o cuando mi embarazo esté más adelantado, pediré que me cedan el asiento en el transporte público si nadie lo hace motu proprio.

Normalmente, me han dejado el asiento al verme. Y, es curioso, han sido latinoamericanos los que lo han hecho. Como me encuentro bastante bien, no siempre lo he aceptado. Sin embargo, esta mañana he podido comprobar como a otra embarazada, mucho más evidente que yo, permanecía de pie.

Y cómo la gente corría a sentarse en el hueco libre, ignorándome.

O cómo ayer, fui la única persona que le cedió el asiento a un anciano con bastón que casi no podía sostenerse. Se lo cedí porque yo iba bien… ¡pero pobre de aquellos que estuvieran alrededor si no hubiera sido así! Lo tengo más claro que el agua.

crisis de valores

O cómo niños de 6 años ocupan tan campantes un asiento, al lado de su querido papá o su querida mamá, mientras una anciana (venerable o no, pero anciana), aguanta de pie el trayecto.

O cómo un compañero contaba que, habiendo subido al autobús porteando a su hijo en un foulard, no solo tuvo que gritar «¡por favor, llevo a un bebé! ¿Alguien sería tan amable de cederme el asiento?» Y que todos los pasajeros, de repente, encontraran superinteresantes de la muerte sus zapatos o los del vecino (je, carne de Manolo Blahnik, sin duda), sino que tuvo que abordar directamente a una persona porque todos, TODOS, evadían su responsabilidad.

El año pasado tuve ocasión de viajar a la India. Estando en uno de los puestos, vi como un anciano se tropezaba y se caía. En media milésima de segundo (no llegó al segundo, os lo juro), surgieron decenas de manos de la nada para sostenerle. El anciano no llegó al suelo. Si llega a pasarle aquí, en Madrid, se pega de morros, y solo media milésima de segundo después del morrazo, encontraría un corrillo de curiosos y morbosos, de los cuales quizá solo uno o dos, le ofrecieran ayuda o llamarían al Samur.

Por favor, ¿qué coño nos pasa? ¿Quiero esta mierda de sociedad para mi hija? Pienso poner de mi parte para que eso no pase. Lo prometo.

Acerca de Monstruua

Madre de dos, esposa de uno. Bloguera, asesora de lactancia y aprendiz de la vida.
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.