Bebé a la vista, pareja que va lista

Dar cela, pulir cela

A estas alturas de la película, ya sabemos que todo el mundo tenía razón, y que tener un bebé es bonito a la par que trabajoso. Pero… ¿Y la pareja, qué pasa con ella?

Me habían dicho que quizá Monstruo tuviera celos, al tener que dedicarle yo más tiempo a Monstruita. Por suerte, esto de momento no ha pasado.
También me habían hablado de las discusiones de pareja. Yo me imaginaba lo típico de “oye, ¿por qué le has dado eso a Monstruita si yo le había dicho que no?” O acuerdos y desacuerdos en la elección del colegio. O si iba a hacer la comunión o no… En fin, esas cosas que yo veía a largo plazo porque, a ver, con un bebé que sólo come, duerme, mea/caga y llora de vez en cuando, la cosa no tiene por qué generar conflictos, ¿no? ¿NO?
Pues sí, y muchos, sobre todo si el padre también se implica en la crianza, como es el caso. Los puntos calientes han sido, y aún son a veces:
  • Detalles cotidianos: como el agua del baño, que siempre está fría según mi criterio, y caliente según el del Monstruo. El termómetro no sirve como árbitro objetivó e imparcial, somos así de cabezones. Al final, suele decidir el que la baña y, si somos los dos, intentamos llegar a un acuerdo express. También entran en esta categoría si ahora le ponemos pañales de tela o desechables siempre o sólo a veces. O si se la viste mucho o poco (relacionado, de nuevo, con las sensaciones térmicas)
  • Criterios de crianza: Si Monstruita duerme en nuestra habitación o no, una vez que el moisés se le quede pequeño. O si se la debe dejar llorar o no, cuándo y cuánto. Si compramos y usamos portabebés o no. Si usamos chupete, y así podríamos alargar la lista, parafraseando a un grande, hasta el infinito y más allá.
  • Aspectos organizativos: quién se encarga de cocinar hoy, o quién la lleva al pediatra, o cómo nos las apañamos si Monstruo quiere quedar con alguien y yo quiero ir a nadar, o quién le corta las uñas…

Estas cuestiones que seguro que tenéis muy claras los que pasáis por aquí y las leéis, no lo son tanto cuando toca compartir y que el padre/madre decida también. En algunas llegamos a acuerdos bastante rápido, en otras nos cuesta un poco más, y en otras arde el Sacro Imperio Romano. A veces ambos tenemos razón, a veces ninguno, y otras nos toca volver a alguno con las orejas gachas.

Ya sé que esto va a sonar a consejo muy manido, pero la comunicación clara (ni Monstruo ni yo somos adivinos, como se puede comprobar por lo poco que nos toca la Lotería), el respeto (los insultos, para los políticos), la flexibilidad y humildad (saber ceder ambos para acercar posiciones), el humor, y recordar también los aspectos positivos del otro, son básicos si queremos disfrutar de nuestra paternidad/maternidad.
Y vosotros, ¿cómo lo lleváis?

Acerca de Monstruua

Madre de dos, esposa de uno. Bloguera, asesora de lactancia y aprendiz de la vida.
Marcar el Enlace permanente.

9 comentarios

  1. He de decirte que todo el primer mes de Emma jamás discutimos, nos sentíamos flotando en las nubes, pero ahora, por todo, creo que mis cambios hormonales son parte de y él se siente abandonado en ciertos aspectos. Cierto es que en cuanto a vestuario, temperatura del agua y esas cosas, confía en mi criterio la mayoria de las veces, pero todo lo demás puaj! es una discusión sin cesar…

    Ahora mismo está molesto jaja creo que está en sus días…
    Mamá y maestra

  2. Nosotros no tenemos mucho problema al respecto.. normalmente decido yo, suena autoritario, pero te aseguro que no lo es… el padre lo deja la mayoría a mi criterio… aunque alguna vez, sobre todo con lo de la temperatura del agua del baño, no está de acuerdo, entonces le hago caso… que para pocas veces que se implica!! En la decoración de la habitación si que hubo conflicto… y le dice caso al padre nuevamente, muy a mi pesar… yo quería algo más de niña… su cuarto, por si no lo has visto en el blog, es azul con cenefa de ositos amarillos… yo quería mariposas y princesas… en fin!!… y es que el padre tiene un problema con lo rosa y lo de niñas.. ja ja.. y a mi me encanta !! ja ja

    Besos

  3. Yo aún no quiero ni pensar en esto porque me pongo nerviosa al verme como primeriza torpona y además teniendo constantes enfrentamientos con las ideas opuestas del futuro papá. ¡Ay qué nos quedará por pasar!

  4. A día de hoy puedo decor que no hemos discutido más por tener a la niña, vamos que casi no discutimos nunca por nada…..espero que siga asi 😛
    Es cierto que la mayoría de las decisiones con la niña él las deja en mis manos, porque se fia más jejeje.

  5. la frase hasta que naciò nuestro hijo nunca habiamos discutido es tan usual…..creo que las decisiones importantes se han de tomar por mutuo acuerdo….y creo que es muy importante ya que si luego no funiona bien la culpa es de ambos y todo lo demás ceder de vez en cuando.nosotros tomamos una decisión y luego vemos que no acaba de funcionar y probamis otra……

  6. Sí, pero las decisiones gordas… Ains!

  7. Debe ser complicado ponerse de acuerdo en determinados puntos.

  8. Yo creo que la mayor parte de las decisiones son tomadas por mí, aunque en los puntos importantes, hablamos sobre cómo, dónde, cuándo y porqué tomar una decisión u otra. Yo soy impulsiva, y enseguida voy a la que creo que será mejor, y él, más tranquilo, lo medita. Al final, nos adaptamos el uno al otro por el bien de nuestras hijas.
    Aunque alguna vez discutimos, solemos respetar las decisiones poco importantes, como si ducha o baño, o lego o muñecas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *