10 cambios personales al nacer como madre.

Podría dedicar un post a los tremendos avances de Monstruita, a lo guapa y mayor que está, y tal. Pero creo que el blog ya es una muestra de ello, y además, tengo miedo de pegarme un costalazo con mis propias babas. No quiero quitarle protagonismo a Su Majestad con mis posibles operaciones de cadera al respecto.
Al fin y al cabo, por todos lados existe información detallada sobre la evolución de los bebés durante el primer año de vida (Creo que lo dejan cuando cumplen 18 años, pero debe ser por no aburrir al personal). Así que, en ese aspecto, poco iba yo a aportar.
Se habla mucho de los cambios de ser madre y se describen algunos rasgos generales por ahí. Sin embargo, no hay nada como vivirlo en las propias carnes.

Me ha parecido preciosa esta imagen.

1.-LA SIMBIOSIS


El primero, es que yo no noté esa “separación” de la que hablan cuando nace el bebé. Por fin Monstruita estaba en mis brazos y comenzaba a vivir. Lo que no sabía, es que seguiríamos siendo una sola persona, para bien, y para mal. Mi mundo era (es) Monstruita. Si ella lloraba o estaba alterada, yo estaba mal. Si ella estaba tranquila o durmiendo, yo descansaba. Mi prioridad era (es) ella. De alguna manera, estaba mimetizada con ella. Aún lo estoy, pero no es igual que durante los primeros cinco meses.
Cosas poco utilizables durante la cuarentena


2.-LA CONVALECENCIA
Después estaba la convalecencia. Tuve un parto normal y muy bueno, pero aún así, me costaba moverme. Además, estaba agobiada y pendiente del bebé. Monstruita dormía y mamaba y, cuando no lo hacía, lloraba. Excepto cuando teníamos visitas, que educada era un rato y se mantenía calladita. En la calle, solía estar tranquila durante un tiempo, pero no mucho. Así nos tiramos cinco meses. ¿Se trataba de cólicos? No lo sé, pero eso me invalidaba bastante a la hora de poder hacer otras cosas. No aceptaba el porteo, así que o la conseguía dejar en el moisés tranquila, o no había alternativas. A todo esto, las lavadoras y las comidas no se hacían solas (y la limpieza de la casa pasó a ser un capricho excéntrico de gente aburrida).

No tener libido, puede ser hasta un alivio
en ciertos casos.

3.-LA LIBIDO

La libido era esa señora que me miraba de reojo durante el embarazo y que se esfumó inmediatamente tras el parto. No dejó ni rastro. No se trataba de que yo me viera abducida de repente por Monstruita, ni de que no tuviera ni cinco minutos, ni que estuviera cansada. Es que, directamente, había desaparecido como por arte de magia.

Era bastante desconcertante porque me faltaba una parte de mí. No terminaba de ser yo del todo y me asustaba que la maternidad me hubiera cambiado tan radicalmente. Y, sí, claro, escribo esto porque la historia tiene final feliz.

Esta placidez es breve.
Pero eso no lo pone en la foto.

4.-EL SUEÑO

Yo siempre he necesitado mis 8 o 9 horas de sueño. Casi nunca me he levantado ni para mear, señores y señoras. No sabía muy bien cómo iba a llevar eso de que un bebé me despertara cada tres horas por las noches durante dos años, por lo menos.

Lo gordo es que Monstruita se despierta cada hora y media. Y si está de humor, cada dos.

La maternidad, lo siento mucho, no predispone a levantarse de buen humor por las noches cada vez que el bebé necesita comer. Y además, al tomar pecho Monstruita, se lo tenía que dar yo (en mi planes no entraba sacarme leche para turnarme con el padre, soy muy tradicional para algunas cosas).

Así que me tiré tres meses durmiendo con un humor que intentaba no ser de perros, y que no mejoraba cuando oía a Monstruo decir “buf, qué mal he dormido esta noche por la niña”.

Al final, me he hecho a ello. Añoro dormir más de dos horas seguidas, sé que llegará, pero al menos, vuelvo a ser persona durante mi estado de vigilia.

Pensando en lo único.
Las cosas cambian.

5.-ESTAR GUAPA

Atenderme a mí misma para estar mona, pasó a un segundo plano. Si habláis con Monstruo, dirá que pasó a un décimo o incluso a un centésimo plano. No es que yo me pasara habitualmente la vida en delante del espejo, ni mucho menos. Suelo ir sin maquillaje y voy a la peluquería en las fiestas de guardar.

Sin embargo, me gustaba jugar con la ropa de vez en cuando. Hasta hace escasas semanas, no he vuelto a ello. Sobrevivía, prefería lo cómodo. No porque no tuviera tiempo o me costara muchísimo, sino porque me exigía pensar (un poco) y pasaba del tema. Ahora he vuelto a encontrarle el gustillo, coincidiendo con que he podido ir de compras otra vez (con un ojo mirando la ropa y con el otro en Monstruita gateando por los “burros” de las tiendas, no fuera a ser que alguien la pisara o decidiera cambiar de planta por las escaleras mecánicas. Mamá, no has leído nada).

Un deja vu con mi peluquero

6.-MI CUERPO

Lo de mi cuerpo a nivel físico, ha sido una fiesta de luz y color. Durante el embarazo, dejé de tener granos (“acné”, si nos ponemos finos). Y me salió un pelazo de impresión. Después del parto, además, me creció el pecho (para gloria de Monstruo y la mía).

A los 8 meses de Monstruita, mi acné volvió a mí. Se me empezó a caer tanto pelo, que me podría haber hecho una peluca con ello. Yo, desconcertada y animada por el baile hormonal que aún duraba, me preguntaba cuándo pararía esto. Creo que ahora comprendo un poco mejor a los adolescentes.

Real como la vida misma

7.-LA LACTANCIA
La lactancia también ha tenido su evolución. Al principio, ver cómo Monstruita crecía y se desarrollaba gracias a la leche que yo producía, me daba una gran satisfacción.

Después, vcomprobar cómo Monstruita se iba volviendo cada vez más autónoma buscando la teta por si misma, apartando mi ropa con sus manos, o mamando en las posturas más insospechadas, me hacia gracia. La verdad es que es un tema que da para varios posts.

Ver esto y que se te caiga la lagrimita.
Antes de, no pasaba.

8.-SENSIBILIDAD
¡Ay, ay, ay! Que yo no es que fuera de hierro, pero vamos, ahora tengo la sensibilidad a flor de piel, sobre todo con aquellos temas relacionados con bebés y niños. Es oír una noticia al respecto, buena o mala, y la emoción correspondiente sale disparada.

Con respecto a Monstruita, por supuesto, ya alcanza un grado tal imposible de medir con los aparatos actuales inventados.

Salomón, ese sabio

9.-AMOR/ODIO
Y es curioso, pero bastantes personas de mi entorno se han acercado emocionalmente mucho más a mí desde que soy madre. Quizá yo también actúe diferente con ellas pero, si es así, no soy consciente.

Por otro lado, el tema crianza es tan delicado y personal que, sin embargo, siento que me he alejado de otras madres o que otras madres se han alejado de mí. Supongo que las aguas volverán a su cauce con el tiempo (o no).

Más miembros de la tribu

10.-LA TRIBU
Y, finalmente, puedo constatar y constato que existe una tribu. Empieza por las abuelas y termina por las madres 2.0, pasando por las personas de mi entorno que, sean madres o no, se ofrecen a echar una mano con lo que sea.

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Estos son diez cambios que he podido observar en mí misma al nacer como madre. La verdad es que, excepto los físicos y, quizá el del sueño, no me los esperaba. Descubrirse a una misma en esta faceta es toda una aventura y, oye, ¡me encanta!

17 thoughts on “10 cambios personales al nacer como madre.

  1. Yo añadiría algunas cosas, pero desde luego es cierto todo lo que dices. De hecho eres bastante suave yo lo hubiera pintado mucho más chillón todo :). Es cierto que habrá de todo, pero sin esa "obsesión" maternal y la función de "proveedor" del padre, las cosas no funcionarían. Al final los genes tiran, y mucho.

    Muy buenas las fotos, sobre todo la primera!.

  2. Yo quiero que escribas esos posts sobre la evolución de tu lactancia, que yo no hago más que redactar sobre los problemas de la mía y quiero saber de primera mano que existen hasta momentos divertidos con ese tema y que hay luz al final de la teta.

  3. ¡Toma ya, lo has clavado!

    Las fotos tampoco tienen desperdicio, me he reído especialmente con la del tetasutra. Eso es lo que hace mi hijo unas 20 veces al día. Mi hija mayor flipa en colores jaja! Aunque luego se lo describe a mis suegros y eso no me hace tanta gracia.

    Confieso que te tengo un poco de envidia en eso de que las aguas hayan vuelto a su cauce normal en algunos puntos… yo sigo hecha un trapo 15 meses después de parir.

  4. Mal de muchos…. Alegra oír por solidaridad que no todos los bebé duermen…. Yo creo q menos el acné…. Todos! Y eso de q la pareja se queje de su mala noche. . aquí también pasa. En fin pero es un cambio precioso e inigualable

  5. Me siento muy identificada… y resulta que todo eso que dejé atrás vuelve a renacer ahora… a veces me siento mala madre por querer dedicar de nuevo mas tiempo a mi misma o a mi chico…pero creo que hay que cuidarse como mujeres también!

    Un besote

  6. ¡Gracias, guapa!

    Me parto con lo de tu hija!! 😀 Pero está genial que crezca viéndolo 🙂 ¡Eso es lo mejor!

    Uf, supongo además que un segundo parto no es como el primero… ¿Has probado a ir un fisio especializado en suelo pélvico?

  7. Para mí, todos los bebés duermen… entre hora y media y tres horas hasta los dos o tres años 😀 Lo de dormir seguido, es una leyenda urbana, ¡tienen que alimentarse!

  8. Gracias, maja 🙂

    Yo creo que no es de ser mala madre, muy al contrario, si te dedicas tiempo a ti, estás asegurando estar bien contigo misma y, por lo tanto, atenderás mejor a tu peque. Y si se lo dedicas a tu pareja, te aseguras de que él esté a gusto y sea un padre paciente y majo 🙂

    beso!!

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